jueves, 29 de mayo de 2014

LA ESCUELA EMANCIPADORA: ¿UN PODER IDEOLÓGICO FÁCTICO O UNA IDEOLOGÍA SIN PODER?*



POR: ABELARDO CARRO NAVA


*VERSIÓN COMPLETA DEL ARTÍCULO PUBLICADO EN CONEXIÓN 31


Resumen

Hablar de la “escuela emancipadora” – entendida ésta a partir del movimiento freiriano – resulta ser un tema de singular importancia, dado que permite al lector darse cuenta que existen múltiples ideologías con respecto al quehacer educativo y que bien pueden estar enmarcadas en cuadros o estructuras sociales, económicas, políticas y culturales, totalmente diferentes a las que hemos conocido.

He ahí la importancia que representa el análisis que he hecho en este trabajo que he denominado: “La escuela “emancipadora”: ¿un poder ideológico fáctico o una ideología sin poder?”, dado que por un momento se puede pensar que la “escuela emancipadora” encierra en sí misma un poder ideológico fáctico, que llevaría a cualquier sociedad a liberarse de los múltiples aspectos que la oprimen de manera inmediata; sin embargo, tal parece que “la realidad” nos ha mostrado una cara diferente, al ser testigos del dominio que ha ejercido el capitalismo en los últimos siglos, de hecho, desde que apareció en el siglo XVI, su influencia ha sido determinante en la organización del los Estados y, por ende, en la vida las personas que habitan los mismos.

Entender tales fenómenos sociales, parece ser una tarea ardua y un tanto compleja, sin embargo, los recursos literarios, tecnológicos y demás con los que contamos en la actualidad, nos llevan a adentrarnos en una amplia discusión al respecto, misma que he expuesto en las líneas que se expresan de manera sencilla y concreta en el ensayo que hemos elaborado para tal efecto.


LA ESCUELA “EMANCIPADORA”: ¿UN PODER IDEOLÓGICO FÁCTICO O UNA IDEOLOGÍA SIN PODER?

INTRODUCCIÓN

Hablar de la “escuela emancipadora” – entendida ésta a partir del movimiento freiriano – resulta ser un tema de singular importancia, dado que permite al lector darse cuenta que existen múltiples ideologías con respecto al quehacer educativo y que bien pueden estar enmarcadas en cuadros o estructuras sociales, económicas, políticas y culturales, totalmente diferentes a las que hemos conocido.

He ahí la importancia que representa el análisis que he hecho en este trabajo que he denominado: “La escuela “emancipadora”: ¿un poder ideológico fáctico o una ideología sin poder?”, dado que por un momento se puede pensar que la “escuela emancipadora” encierra en sí misma un poder ideológico fáctico, que llevaría a cualquier sociedad a liberarse de los múltiples aspectos que la oprimen de manera inmediata; sin embargo, tal parece que “la realidad” nos ha mostrado una cara diferente, al ser testigos del dominio que ha ejercido el capitalismo en los últimos siglos, de hecho, desde que apareció en el siglo XVI, su influencia ha sido determinante en la organización de los Estados y, por ende, en la vida las personas que habitan los mismos.

Entender tales fenómenos sociales, parece ser una tarea ardua y un tanto compleja, sin embargo, los recursos literarios, tecnológicos y demás con los que contamos en la actualidad, nos llevan a adentrarnos en una amplia discusión al respecto, misma que he expuesto en las líneas que a continuación se expresan de manera sencilla y concreta.


DESARROLLO

La escuela “emancipadora”: ¿un poder ideológico fáctico o una ideología sin poder?, es una idea que me surgió después de haber revisado y analizado varios autores de singular relevancia en el ámbito educativo, tales como: Pierre Bourdieu, Jean-Claude Passeron, Henry A. Giroux, Peter McLaren, Justa Ezpeleta y Elsie Rockwell, pero, sobre todo, a Paulo Freire, quien de alguna forma, es el principal representante del movimiento emancipador en Brasil, a través de las importantes obras que él mismo público hace unos cuantos décadas atrás: “la pedagogía del oprimido y las educación como práctica de la libertad”, tal y como bien Ernani María Fiori lo afirma: ”… los dominadores mantienen el monopolio de la palabra, con que mistifican, masifican y dominan. En esa situación, los dominados, para decir su palabra, tienen que luchar para tomarla. Aprender a tomarla de los que la retienen y niegan a los demás, es un difícil pero imprescindible aprendizaje: es la pedagogía del oprimido” (FIORI, pág. 20), a través de la cual, se logrará la emancipación de los propios individuos.

Visto desde esta perspectiva, resulta interesante el cuestionamiento inicial que se ha hecho en el párrafo anterior, dado que cuestiona precisamente “el poder” que pudiera traer consigo la “ideología” que permea a la “escuela emancipadora” – entendida ésta, como la corriente que siguió el movimiento “freiriano” –. De ahí que se pregunte, el ¿por qué de un poder ideológico fáctico o una ideología sin poder en la escuela ya mencionada? Este planteamiento, ¿afirma que la escuela posee un poder que proviene de una ideología emancipadora o que carece de él? Pues bien, tal parece que dicha ideología ha tenido “eco” bastante significativo en diversos países, dado que existen diversas corrientes ideológicas que se identifican con la posición freiriana que brevemente he citado líneas atrás. Sin embargo, hasta el momento, considero que solo se ha quedado en eso, en una “identificación ideológica” sin poder que poco ha podido hacer ante las formas de pensamiento “puramente capitalistas y globalizadoras” que dominan y predominan en el mundo y, por ende, en las formas de vida de las personas.
¿Por qué afirmar tal situación? Por dos razones esenciales, la primera tiene que ver con el mundo altamente globalizado en el que nos encontramos viviendo en estos momentos, dado que éste sigue provocando una serie de desigualdades sociales, económicas, políticas y, hasta, culturales, que marcan una notable diferencia entre los que dominan y los que son dominados. Desde luego, los primeros son pocos, mientras que los segundos, representan en sí, a una inmensa mayoría que padece los efectos de esa globalización y dominación a la que hecho alusión, ya lo reconocía Giroux al afirmar la existencia de: “…mecanismos de control ideológico que penetran la conciencia y las prácticas de las sociedades del capitalismo avanzado” (GIROUX, pág. 33), mismos que siguen y, tal parece, que seguirán latentes por mucho más tiempo. La segunda, porque ante las necesidades sociales que emergen precisamente de esas desigualdades a las que he hecho referencia, los seres humanos, muchas de las veces, a costa de lo que sea, buscan satisfacerlas aceptando de facto las decisiones que imponen aquellos que dominan: que tienen el poder.

Preguntemos entonces, ¿por qué en la actualidad no se ha dado un “movimiento emancipador” en todo el mundo que libere a los hombres del yugo dominante si consideramos que la “escuela emancipadora” trae consigo el cumplir con este objetivo?, ¿por qué aquellos que padecen las decisiones impuestas por los que dominan continúan aceptando dichas decisiones y los efectos de éstas? Creo pues, que la respuesta a tales cuestionamientos, tendría que ver con las prioridades que han fijado aquellos que concebimos como dominados en los diversos países que conforman el planeta, tendientes éstas a satisfacer sus necesidades más apremiantes como el comer, vestir y salvaguardarse de las inclemencias del tiempo, o como bien podría decirse: a “sobrevivir” satisfaciendo sus requerimientos fisiológicos a través de las políticas que establece el capitalismo moderno.

Pensemos por un momento la siguiente situación. Si consideramos que hace ya unos cuantos siglos que el capitalismo apareció en el mundo – aproximadamente a partir del siglo XVI cuando éste sustituye al feudalismo –, buena parte de los Estados, han seguido esta forma de organización económica, política y social, con la “supuesta” finalidad de salvaguardar los intereses de la nación que representan, así como también, el “supuesto” bienestar de sus propios habitantes; sin embargo, un hecho que me parece por demás significativo, tiene que ver precisamente con esto último que he mencionado: las personas que han nacido, nacen y nacerán en dichos Estados, desde el momento mismo de su “concepción”, se han incorporado, incorporan o incorporarán a las “estructuras capitalistas” que definen los estilos de vida de los seres humanos. Creo entonces, que aquellos que se insertan – repito, desde el momento de su “concepción” – en el grupo de los dominadores, seguirán con la misma tendencia “ideológica“ dado que, por consecuencia lógica, tendrían que conservar el poder que la misma “estructura familiar les ha heredado”, basada desde luego, en la “estructura capitalista” conformada desde hace mucho tiempo. Luego entonces, aquellos que se insertan – también, desde el momento en que es “concebida” la persona – en el gran grupo de los dominados, continuarán con las mismas pautas de actuación, aspirando, llegar a ser parte del grupo que posee el poder, lo cual, resultaría ser casi imposible. Veamos la confirmación de lo que hasta aquí he dicho en la siguiente idea: “para el Estado y las clases dominantes se tratará de conservar y potenciar sus formas de dominación, incluida la reproducción de las clases subalternas en tanto subalternas. Para éstas, en cambio, su desarrollo político orientará aquel movimiento hacia obtener mejores condiciones de vida, hacia disputar el poder establecido o, alterando el proyecto de las clases dominantes, hacia la transformación de las relaciones sociales” (EZPELETA, pág. 195).

En este escenario, resulta importante observar pues, las “formas de vida” que a través del tiempo se han ido configurando y, podría decirse, que hasta consolidando, como lo es el capitalismo propiamente dicho y las relaciones entre dominadores y dominados. Sin embargo, algo que no debe escaparse a nuestra vista y que va más allá de una supuesta relación entre las antagónicas mencionadas líneas atrás, es la reproducción de esas “formas de vida” a las que he hecho referencia. Veamos por qué.

Volviendo al asunto en el que los seres humanos han nacido, nacen y nacerán bajo las “estructuras capitalistas” que han adoptado los Estados para salvaguardar los intereses del mismo y de los habitantes que lo conforman, la reproducción propiamente dicha, se hace latente en el momento en el que los individuos se conciben – y no me refiero al hecho biológico sino a un aspecto social – dentro de las “formas de vida” existentes. Es decir, que una vez que se conoce al hecho biológico, el ser humano como tal, pasa a formar parte de las concepciones sociales y de las estructuras mencionadas que han sido reproducidas a través del tiempo. Un ejemplo muy sencillo, lo podemos ver cuando los padres eligen el nombre del niño o de la niña, la ropa, el hospital, la institución maternal que lo atenderá en los primeros años de vida, la institución educativa a la que asistirá, etc., todo ello, dependiendo del grupo – dominadores y dominados – al que se incorporará en lo sucesivo. Por consecuencia lógica, el Estado, llegará a tomar las decisiones más “acordes” que le permitan seguir manteniendo la hegemonía y el poder, a través de esa reproducción a la que he hecho referencia y, a través, de la división de clases entre los que tienen el poder y los que no lo tienen.

Un hecho social como éste, pasará seguramente inadvertido si lo analizamos dentro de las “estructuras capitalistas”, sencillamente, porque los sistemas educativos que el mismo Estado ha conformado para mantener ese poder, no permitiría la reflexión ni la crítica como tal, al escenario que he planteado con anterioridad. Creo entonces, que ahí radica la importancia de la “escuela emancipadora”, dado que ofrece una perspectiva diferente a las “formas de vida” también planteadas, proponiendo ante todo, la emancipación ideológica del yugo opresor a través de la educación: “la liberación… (en términos de Paulo Freire) no puede darse en términos meramente idealistas. Se hace indispensable que los oprimidos, en su lucha por la liberación, no conciban la realidad concreta de la opresión como una especie de mundo cerrado… del cual no puedan salir, sino como una situación que sólo los limita y que ellos pueden transformar…” (FREIRE, pág. 39).

¿Qué ha pasado entonces? y ¿por qué este pensamiento no ha tenido la influencia esperada en el mundo actual? Considero por principio de cuentas que, la educación – un campo amplio que despierta grandes polémicas por su carácter social – encierra en sí misma múltiples procesos educativos en los que interviene e influye de manera directa, los diversos acontecimientos sociales, políticos, económicos y culturales del mundo actual y, por ende, sus consecuencias se ven reflejadas en los sistemas educativos y en la misma educación que reciben los alumnos. ¿Ello implica una “emancipación ideológica” o una continuidad a las “estructuras capitalistas” y “globalizadoras”? cuestionamiento interesante que me lleva a responderlo de dos maneras: la primera, tendría que ver con el hecho de afirmar, que la educación puede generar una “emancipación ideológica” al formar hombres libres de pensamiento y de acciones, a fin de que éstos mismos, generen un mundo sin las grandes desigualdades existentes y altamente democratizador; sin embargo, tal planteamiento, me lleva a dar la segunda respuesta, puesto que dicha afirmación dejaría de lado los múltiples acontecimientos que suceden a nuestro rededor, sobre todo, aquellos de carácter económico y político, que determinan el tipo de educación que habrá de impartirse en los centros escolares, porque finalmente los hombres, tenderían a delegar a un segundo plano, la emancipación planteada líneas atrás, por la satisfacción de sus necesidades más apremiantes, utilizando para tal efecto, la educación que les ofrece el mismo medio en el que se encuentra, veamos de manera concreta el caso de Cuba o el mismísimo Brasil, ¿qué ha logrado la educación en dichos escenarios? ¿se han formado a lideres con la capacidad suficiente para emancipar a todo un pueblo y con ello se consiga el bienestar tan anhelado?.

Visto desde esta perspectiva, ¿realmente nos formamos para emanciparnos o para enfrentar la vida?, ¿si nos formamos para emanciparnos no estaríamos persiguiendo un interés muy particular y, si nos formamos para enfrentar la vida, no estaríamos en la misma condición, persiguiendo un interés muy personal?. ¿No acaso Freire perseguía un interés propio? ¿No acaso aquellos que se identifican con dicha “escuela emancipatoria” persiguen un interés personal? Interesantes cuestionamientos que me llevan a afirmar que efectivamente, en la subjetividad del individuo, siempre existe una razón, motivo, interés, por hacer “algo” que conlleve un a un supuesto “bienestar”, lo cual quiere decir, que detrás de cualquier acción – en este caso la de formación del individuo –, siempre existe una intensión que a su vez corresponde a un interés que nace en la subjetividad del individuo.

Luego entonces, entender el por qué el ser humano tiende a priorizar determinadas acciones en su “forma de vida”, como el anteponer la satisfacción de sus necesidades personales y no las colectivas, parece ser determinante en el trabajo que hasta aquí se ha expuesto, dado que la “escuela emancipadora” como una ideología sin poder, solo ha conseguido por tanto – como otras tantas ideologías que actualmente circulan en el ámbito social –, la reflexión y el análisis de las “formas de vida” de la sociedad actual – bajo dos escenarios claramente identificables: los dominadores y los dominados – y no así la transformación social que tanto pugna su autor, ¿o será qué en Brasil no existen opresores y oprimidos? y ¿qué la ideología en dicho Estado no generó o ha generado una división como la mencionada en el cuestionamiento anterior?. Desde luego que sí, porque finalmente los “intereses” son “intereses” que nacen en la subjetividad de las personas, quienes muchas de las veces, delegan a un segundo plano los intereses colectivos para satisfacer sus necesidades más apremiantes. Lo anterior, ¿representa entonces un fracaso ideológico? No, porque finalmente, no estaría haciendo este trabajo si es que la propuesta freiriana no tuviera algún valor en el devenir histórico de la sociedad y del mundo; creo entonces, que puede ser importante en la medida en que los seres humanos dejemos de ser individualistas y materialistas, lo cual, desde mi propia perspectiva, resulta ser un tanto complejo, porque aun cuando en los sistemas socialistas o izquierdistas se pugna por la igualdad, la equidad, la justicia, etc., los intereses personales, en cualquier momento, se hacen latentes, siendo por consecuencia lógica, los seres humanos, los únicos responsables de nuestra  forma de vida: de nuestra existencia.

CONCLUSIÓN

Hasta aquí, he planteado una serie de situaciones interesantes a fin de poder dar respuesta al cuestionamiento que lleva consigo mismo el nombre de este breve trabajo: “La escuela “emancipadora”: ¿un poder ideológico fáctico o una ideología sin poder?”, también, he dejado entrever que la “escuela emancipadora” es una corriente ideológica – que se origina a partir del movimiento freiriano – que no posee un poder de facto, porque aunque en la actualidad goza de algunos simpatizantes en el mundo entero, dicha escuela no ha conseguido de manera inmediata más que esa identificación ideológica y la reflexión y análisis de la sociedad en la que vivimos, sin que ello implique una transformación de la sociedad como tal, dado que la “realidad” en que nos encontramos inmersos, día a día nos demuestra el amplio “poder” y “dominio” – en todos los sentidos y aspectos – que poseen, han poseído y poseerán las “estructuras capitalistas” y “globalizadoras” sobre la vida de los seres humanos.

Entender tales situaciones, pudiera ser un tanto complejo, porque dentro de los esquemas que ha diseñado el Estado y ha aplicado a través de sus sistemas educativos – para el caso de aquellos Estados capitalistas – no se pueden vislumbrar con claridad tales planteamientos. Identificarlos, encierra en sí un gran avance y crecimiento en la mente de los individuos, porque de alguna u otra forma, nos permite conocer las distintas formas ideológicas que existen en el mundo entero. De hecho, tal parece que sus aportaciones – en el caso de Paulo Freire – son de singular relevancia, dado que a través de su mirada, se puede conocer una realidad cruel y verdadera, que lastima, que se esconde, y que difícilmente podrá ser transformada, porque sencillamente: la intereses personales en cualquier escenario social, político, económico y cultural, son eso: simplemente intereses muy personales que matan a los colectivos.



BIBLIOGRAFÍA

  • FIORI, Ernani M, “Aprender a decir su palabra. El método de alabetización del profesor Paulo Freire”, en Pedagogía del oprimido, Paulo Freire, Siglo XXI, 36ª ed, México D.F., 1987.
  • GIROUX, Henry A, Teoría y Resistencia en educación. Una pedagogía para la opsición, Siglo XXI, Madrid, España, 1992.
  • FREIRE, Paulo, Pedagogía del oprimido, Siglo XXI, 36ª ed, México D.F., 1987.
  • EZPELETA, Justa y Elsie Rockwell, “Escuela y clases subalternas”, en Antología de la asignatura Concepciones teórica de la educación, Programa de Maestría en Educación: formación docente en el ámbito regional, UPN, unidad 291, Tlaxcala, 2009.

jueves, 10 de abril de 2014

La Educación en la Edad Media Durante el siglo IX ocurrieron dos hechos importantes en el ámbito educativo: 1)Carlomagno, reconociendo el valor de la educación, trajo de York (Inglaterra) a clérigos y educadores para desarrollar una escuela en el palacio. 2)El Rey Alfredo promovió instituciones educativas en Inglaterra que eran controladas por monasterios.

LA EDUCACION EN LA EDAD MEDIA.

Evolución de la Educación en la Edad Media

   Durante siglos, la enseñanza, el aprendizaje, el conocimiento escaso que se había rescatado de las culturas griega y romana, estuvieron asociados a la Iglesia Católica y, sobre todo, a las necesidades que ella tenía (como, por ejemplo, en los servicios religiosos y la lectura de los libros sagrados).
  El latín fue escogido como idioma oficial de la Iglesia, por eso durante todo este período en la enseñanza como en el intercambio de conocimiento fue el latín la lengua que se usó. Debe decirse que en toda esta época no había mucha matemática disponible, aunque en el currículo educativo para las pocas escuelas que hubo se le dio cierto énfasis a las matemáticas. Por ejemplo, el modelo educativo estaba formado por lo que se llama el cuadrivium y el trivium. El primero estaba constituido por geometría, aritmética, astronomía y música. El trivium: por retórica, gramática y dialéctica . Sin embargo, como hemos dicho, el nivel matemático era bajo, apenas una aritmética y una geometría muy elementales.

   La educación en la edad media se puede dividir en dos etapas:

1) EDUCACIÓN EN LA ALTA EDAD MEDIA 

   Se ha llamado Alta Edad Media al primer período después de la caída del imperio de Occidente y comprendería aproximadamente hasta el siglo X. En esta etapa tienen lugar procesos políticos significativos. algunos reinos romano-bárbaros se habían implantado más o menos sólidamente en el territorio del imperio de occidente, donde la única autoridad política auténticamente romana era la iglesia y sobre todo el papado; por otro lado, el imperio de Oriente conserva su unidad y su fuerza, que le permitirá intentar la reconquista de Occidente. Estos tres centros de poder se enfrentarán en una lucha ideológica y militar. Más adelante, aparecerá un nuevo fenómeno religioso y político que incorpora un nuevo actor social que se sumará y enfrentará a los preexistentes: el fenómeno creciente del Islam.

Decadencia de la Cultura Clásica.


En el año 400 d.C. el papa Gelasio I insistirá: "No se admita al sacerdocio al que sea ignorante de las letras o tenga algún defecto físico", san Ferreol advertía: a quien quiera llevar el nombre de monje, no le sea lícito ignorar las letras. Los visigodos de España se convertirán al catolicismo, en 589 (esto dará lugar a un renacimiento cultural que se interrumpe solo con los árabes, provocando, con la diáspora de los intelectuales cristianos, un resurgimiento de los estudios en todo el Occidente). 

La Escuela Cristiana "More Synagogae"

  Con el dualismo de Estado e iglesia, estando todavía en manos de los romanos, es precisamente la iglesia la que reorganiza la cultura y la escuela. En 418 el papa Zósimo había instituido las primeras escuelas religiosas, porque - decía - los sacerdotes no querían enseñar antes que aprender. El modelo organizativo de estas escuelas para la formación de los sacerdotes-maestros es la escuela hebrea. El cristianismo, fundado en la tradición hebrea, marca una neta separación de la tradición antigua, que quería excluir de la instrucción al los grupos populares. El mandato (vayan y enseñen a todas las   gentes) marca una nueva actitud mental: todos deben ser, si no cultos, a menos aculturados a través de un proceso que hoy llamaríamos institucionalizado, estando abierto para cualquiera el acceso a aquella corporación de maestros que es precisamente el clero.


Las Escuelas en los Obispos y  cenobios.

    Hacia mediados del siglo XI Europa se encontraba en un periodo de evolución desconocido hasta ese momento. La época de las grandes invasiones había llegado a su fin y el continente europeo experimentaba el crecimiento dinámico de una población ya asentada. Renacieron la vida urbana y el comercio regular a gran escala y se desarrolló una sociedad y cultura que fueron complejas, dinámicas e innovadoras. Este periodo se ha convertido en centro de atención de la moderna investigación y se le ha dado en llamar el renacimiento del siglo XII.


La nueva cultura escolástica 
Considerando las iniciativas educativas del clero secular y del clero regular, se puede decir que han cambiado los contenidos desde los clásicos de la tradición helenístico-romana a los clásicos de la tradición bíblico-evangélica.
La cultura que los cenobios ofrecían a los oblatos y a los monjes, y que las rectorías y obispados ofrecían a los clérigos, era bien poca cosa en comparación con la antigua cultura clásica, aunque fuera edificante: salmos y sagradas escrituras en general, más la ley eclesiástica y alguna fabulosa vida de santo. Esta nueva ‘instrucción concreta’ no podía prescindir de una ‘preparación formal en el leer, escribir y hacer cuentas, aunque a niveles mucho más reducidos que los tradicionales.
 La tradición cultural del mundo clásico conserva sólo un valor instrumental. La hipótesis es que el estudio de la gramática aunque sea a niveles mínimos, sirve para llegar a la comprensión de las sagradas escrituras. El cálculo es un instrumento para medir las estaciones y las horas de la liturgia.
Se piensa que la enseñanza sería a partir del aprendizaje de memoria del nombre de las letras, lo cual era una continuidad de los métodos tradicionales judíos. Pasarían después a deletrear y eventualmente a silabear, antes de llegar a la lectura de los textos. Así, para la escritura se sigue usando el pruductalis, plantilla en la que están trazadas las letras que el muchacho debe reproducir. 

Contra la cultura clásica
   Al constituirse las escuelas cristianas, la polémica contra la cultura clásica se renueva para llegar a una desaparición temporal de la misma (‘un eclesiástico no debe leer los libros de los gentiles; lea los de los heréticos sólo por exigencias de los tiempos’), aunque Casiodoro en la corte de Teodorico luego intenta reconciliar ambas tradiciones.192 Pero aún para Casiodoro:
“las artes liberales se deben aprender solamente para poder entender más sutilmente las palabras divinas, gracias a la instrucción que hay en ellas”.193
   El papa Gregorio I fue el más tenaz adversario de la cultura clásica. Para él es indigno de un cristiano preocuparse de la elegancia de sus escritos o el enseñar gramática, o sea la lectura de autores antiguos.


Escuelas canónicas ciudadanas
   Junto a esta reelaboración cultural, otra revolución se está llevando a cabo, permitiendo que el acceso a la instrucción se amplíe, para incluir a los niños de clases subalternas, antes excluidos. Si las parroquias y los cenobios son la nueva escuela y los presbíteros y lospriores fratres los nuevos maestros, a la escuela ya no van los hijos de centuriones, sin niños de origen humilde, y a menudo esclavos de ultramar. Es la nueva actitud cristiana de apertura a todos en cuanto a educación (sobre todo sirviendo a la aculturación).
   Los muchachos o adolescentes que se encuentran en el clero empiezan a ser alojados en una estancia del atrio, de manera que pasen esos años en las disciplinas eclesiásticas, evitando la lujuria, confiados a un anciano muy venerable, que sea maestro de doctrina y ejemplo de vida. Las sucesivas reglas monásticas seguirán estas prescripciones.
   Esto configura una verdadera escuela en la parroquia. Sus alumnos acceden a través de un reclutamiento dentro de la organización eclesiástica:
“El concilio del año 638 prescribe que los muchachos cuyos padres han recibido un título de libertad, sean aceptados en la iglesia a quien deben obsequio, a fin de ser instruidos. (Manacorda, 200)
Época carolingia


Escuela entre papado e imperio
   Los francos habían adoptado la religión cristiana. Con la dinastía carolingia la ortodoxia es mayúscula. Carlomagno hará crecer la adherencia al cristianismo sin pausas ni contemplaciones. Es el representante más conspicuo de una nueva síntesis de las culturas romano-cristiana y bárbaro-germánicas. Cada una de estas síntesis, a su vez, es expresión de contradicciones, de luchas hegemónicas entre diferentes culturas (como es el caso de los romanos y los cristianos) o de diferentes tribus bárbaras germánicas que confluyen en los francos.
Carlomagno
 Carlomagno hereda el trono carolingio inaugurado por su padre, quien a su vez había desplazado a los merovingios. Desde el ascenso de Carlomagno, en la segunda mitad del siglo VIII el nuevo rey consolidará su posición a través de sucesivas conquistas territoriales, alianzas matrimoniales (su primera esposa es hija del rey lombardo) unificación religiosa bajo el signo del cristianismo, logrado con la fuerza de las armas y la bendición papal. A su vez propicia un  florecimiento cultural, atrayendo en su corte a numerosos intelectuales de todos los confines del imperio en expansión. Dice Marrou que “el largo crepúsculo italiano da la mano al alba céltica” asumiendo seguramente que entre todas las culturas y etnias asimiladas no pasaría desapercibida la herencia de los primeros celtas, aunque éstos estaban dispersos en el continente, con su cultura sumergida o quizás emergiendo en historias que los triunfadores germánicos asimilaban sensible o insensiblemente. De los celtas, que se cuentan entre los primeros habitantes de Europa, sólo quedan restos dispersos o híbridos – como los celtíberos en España, ya asimilados por los visigodos y luego por los moros – o los reductos más definidos pero aislados del limite Norte y Este de Europa, desde Escocia, Irlanda, Wales, Galicia. Los ilustres monjes que atrae Carlomagno, entre los cuales sobresale Alcuino de York, se constituirá el Sacrum Imperium, y ellos serán los inspiradores de la política cultural y educativa de la Renovación. En este Sacro Imperio, guerreros e intelectuales son soportes y gestores del poder estatal. El Estado actúa en nombre de la Iglesia y su acción educativa se ejerce a través de la Iglesia. La instrucción en general, y la formación del clero en particular, es confiada exclusivamente al orden clerical, pero éste forma parte del Estado. Son decisiones del Estado que la Iglesia mediatiza. Podríamos pensar que es lo inverso de lo que ocurre en el frente de batalla, que las ideas de la iglesia se cumplen con el rigor de las armas del Estado. Los documentos del nuevo Estado se refieren expresamente a esta nueva política de confluencia de Estado e Iglesia. En una Epistola, del año 787 (Epistula de litteris colends) dirigida a Baugulfo, Abad de Fulda, ya se dice que los eclesiásticos deben dedicarse a la enseñanza, no olvidando los estudios literarios, pues cuanto más plenamente se haya instruido en el magisterio de las letras, mejor se comprenderán espiritualmente los misterios de las escrituras.
   Después de las disputas bizantinas y luego de la censura de la cultura clásica por parte de papas como Gregorio, en esta Renovación carolingia la cultura clásica vuelve a ponerse en primer plano, con una salvedad: “siempre que se tome para usos mejores”(Manacorda, 206)
  El Estado cuida la preparación profesional de sacerdotes, dado que se trataba precisamente de una función de gobierno. La sede de aquella instrucción de religiosos será el obispado, bajo la atención del Estado. Los propios concilios eclesiásticos en Francia, como los de Chalons y Tours en 813 (época de Carlomagno) apelarán a lo que ‘el emperador ha decidido’.
  Sin embargo, surge ya un cierto conflicto entre Estado e Iglesia, quizás expresión de contradicciones que en una época no podían hacerse manifiestas. Existían diferentes puntos de vista con respecto a la educación de niños laicos: existe una preocupación evidentemente política para que se eduque a estos niños que no están destinados a la vida religiosa, pidiendo para ellos una mayor instrucción hacerlos participar de la cultura y la sociedad. Carlomagno ordena: “Los padres manden a sus propios hijos a un convento o a la parroquia para que aprendan el Pater o el Credo, a poder ser en su propio dialecto”.(Manacorda, 206-207)
   Más tarde, el nuevo emperador, recomienda que en los monasterios se vuelva a restringir la educación – la admisión en la escuela – a los oblatos. Pero ya empezaban a aparecer escuelas públicas del Estado, de manera que se empieza a generalizar la idea de liberar a la iglesia de la educación de otros miembros del pueblo; ello se posibilita por la creación de escuelas en los lugares más importantes del imperio. Pero, dice Manacorda, esta política se modificará pronto y radicalmente, pretendiendo volver a ejercer el control de toda iniciativa en educación. Pero, si el papado romano vuelve a ocuparse de estos temas, es especialmente porque le interesa la formación de los clérigos.
  Parece que existen en este momento, instituciones educativas diversas. La primera es una escuela de estado para los laicos, en algunas de las mayores ciudades; la segunda es una escuela eclesiástica, que a nivel parroquial estaba abierta a los laicos y a nivel episcopal estaba reservada a la formación de los clérigos; la tercera en los monasterios, reservada generalmente a los oblatos, sin estar absolutamente cerrada a los laicos. En general, los laicos que frecuentarán las escuelas cenobiales serán nobles aspirantes a la carrera eclesiástica.209  
   Así pues, entre finales del siglo VIII y la mitad del siglo IX, Carlomagno y sus sucesores por una parte, y los papas definieron un nuevo derecho escolástico. Se crearon las bases para la instrucción profesional del clero en las sedes episcopales y cenobiales y también para un mínimo de adoctrinamiento religioso de los laicos en las parroquias y eventualmente en los monasterios.
   Experiencias de vida en una escuela cenobial (relato de un protagonista) 209 la didáctica, aprendizaje global de la lectura, el latín y el alemán, enseñanza mutua, catequística y mnemotécnica211, salmos bíblicos, educación física y guerrera212 educación de los bárbaros y su rechazo a la escuela y a los castigos.




  2)LA EDUCACIÓN EN LA 
   BAJA EDAD MEDIA

   Como bien es sabido, la iglesia ha estado presente y en la edad media no es la excepción la iglesia ha sido una parte importante en la instrucción. A continuación se mencionaran los puntos mas importantes de esta época:
   La decadencia de la iglesia empieza a surgir, las escuelas parroquiales y episcopales y las cenobiales son cada vez mas mediocres es ahí donde aparece la “schola”.
    Una de las diferencias entre la edad alta y la baja, es que en esta época la educación no es tan estricta, ya que aquí si esta permitido el ocio.

   El obispo deja de ser el maestro para que aparezca el magischola, que es el encargado de la educación, y lo mas importante “licenciado” para la enseñanza, y en rangos religiosos uno de los mas altos, por tal motivo el podía dar licencias para la docencia (licencia docendi).
   La educación trata de ser para todos, aun los pobres, todos deben de tener conocimientos literarios y religiosos principalmente. 
   Al haber licencias por parte de los magisholas, la enseñanza sale de los monasterios, y las ciencias mundanas prohibidas comienzan a tomar fuerza.
    Surgen las universidades, supervisadas por la iglesia, y en dichas universidades solo podían enseñar únicamente aquellos que contaran con licencia.
   La educación seglar de la Edad Media lo constituye el desarrollo de la educación caballeresca.
   Las condiciones sociales y políticas de esta época hace que surja un tipo de hombre que se distinga por sus condiciones guerreras.

   Aquí la importancia de la educación física, valor, honor, fidelidad y cortesía.
  En esta época la educación guerrera se convierte en educación caballeresca, asumiendo como propios los aspectos intelectuales, distintos de los de la ciencia de los clérigos.
   Como norma a los quince años el niño se convertía en paje o escudero de algún experto caballero al que seguía como a su propio maestro; y a los veinte años, terminaba su educación, era proclamado caballero. 


Educación caballeresca
¨      Clases: musical y guerrera

¨  Ideal: Formar caballeros sin tacha y sin miedo, virtuosos, expertos en las armas; protectores de los débiles; fieles a Dios, a la Iglesia, a su señor y a su dama
¨      Siete perfecciones del caballero: cabalgar, tirar al arco, luchar, cazar, nadar, jugar el ajedrez y versificar.

Educación ciudadana
¨      Escuelas Municipales. Nacieron porque las escuelas dirigidas por el clero no preparaba a los educandos para las exigencias de la comunidad.
¨      Tenían una orientación mas practica.
¨      Especial importancia a la lengua materna, sin renunciar a la enseñanza del latín
¨      Rudimentos de geografía y de ciencias naturales.
¨      Enseñanza de lectura, escritura y calculo tuvieron orientación más práctica y utilitaria.

Educación gremial
¨      Educación para los hijos de los agremiados.
¨      Tenía sentido técnico, orientación práctica, industrial y comercial
¨      Los talleres, el centro de trabajo eran las escuelas, donde se educaba para el oficio a través de la práctica cotidiana del mismo.
¨      Comprendía los grados de:
§  Aprendiz,
 § Compañero u oficial y   Maestro.
Educacion Caballeresca   Y  Educacion Gremial
Conclusión
   La educación en la edad media recae principalmente en la iglesia. El contenido de la educación se basó principalmente en la enseñanza de los artes liberales y las doctrinas cristianas.
  La libertad de los maestros para enseñar en diversos lugares a través de la obtención de una licencia permitió el surgimiento de las primeras universidades.
   La agrupación de los productores permite la enseñanza para una especialización en el trabajo.